Monday, November 05, 2007

El mono y la mata de mango.

"Isla de bananeros sin bananas, aquella hacienda que sus animales no reclaman, sin comer van a sus camas, buenos son mangos cuando no hay bananas."

M.F.L.O.


Cuenta la historia que había a un hermosa hacienda llamada Capital, tenía el mejor mango de todos y en ella los animales vivían en armonía y tranquilidad.

Los nobles caballos se mezclaban con los burros de trabajo, los incautos conejos sabían llevar a la chismosa sabandija, los cerdos engordaban, las perezas simplemente estaban, los perros a la hacienda cuidaban y las ratas de cuello blanco entre los animales se colaban.

Los pájaros no paraban de viajar, y el cuervo en el árbol ya no quería estar, sabía que en suelo pronto un banquete se iba a dar.

Un día un mono un circo quiso montar, reunió a sus perros guardianes y a Capital fue a parar. Pero como el mono con su corta experiencia un circo no sabía manejar, en la primera función solo pitas y burlas le fueron a dar. Por ahora su circo tendría que cerrar.

Pasaron los años y la tranquilidad de la hacienda Capital tenía que cambiar y el mono esta necesidad debía aprovechar, con su simpatía y mentira sabía a los demás animales encantar, les bailaba y les hacía reír y sus complejos el podía ocultar.

Pronto los animales buenos y malos a su alrededor se sentaban a escuchar, y así los burros al mono querían ayudar, los conejos a sus crias querían alimentar, las perezas como estaban querían continuar, las sabandijas en su plan querían estar, las ratas en secreto a su oido sabían hablar y los perros su vida entregarían para al mono cuidar.

Así que llamaron a la gallina que su pata vino a dar y al árbol al mono dejaron escalar. Con la promesa de que él de ellos nunca se iba a olvidar, de que todo iba a mejorar.

Desde arriba el mono se empezó a agrandar, hacia abajo ya no quería mirar, de allí más no quería bajar, mono no se quería llamar .... Mico es como a le gustaba más.

Cerca del mango todos los animales querían estar, esperando a ver que era lo que el mono les iba a dar, pero ocupado estaba este tratando a los más cercanos contentar, a sus amigos todo les fue a regalar, así el perro su cola de alegría no dejaba de parar, las ratas comían manjar, y el burro comida no vio jamás.

Entonces los buenos animales de la hacienda se empezaron a quejar y la sabandija a su jefe el mensaje fue a llevar, la vigilancia en la base del árbol tuvieron que reforzar, y en formación perros y ratas al mono no dejaban ver más.

De noche el mono temía por su seguridad, buscó entonces ayuda en su camarada en el mar, a la hacienda de los bananeros sin bananas fue a parar, y la soberanía fue a entregar, mangos por ratas fue a negociar.

"Negocio redondo, a falta de bananas buenos son tus mangos" balbuceaba su moribundo capataz "Mico con mis ratas vas a tu hacienda represar".

Mandaron ratas a más no dar, vinieron aquellas que a la deriva, al norte no pudieron llegar, esas expertas en sabotear, a la base del árbol las dejaron entrar, asustando a los perros de rabia cuando sus ordenes dan.

Pero la tiranía del Mico, y las promesas hechas y sin dar, a los animales de la hacienda hizo molestar, así que manifestaciones por doquier comenzaron sin parar, los perros a la calle salieron a apabullar.

Ya la situación no se aguantaba más y cuando entregados estaban los demás, los búhos que mucho habían estudiado sus jaulas decidieron abandonar y a los cansados animales empezaron a ayudar.

Así, con consigna, "mono con el conocimiento no podrás jamás" al mango se fueron a marchar, contra el abuso, la burla y el atropello a la mata van a menear.

Las ratas se empezaron a disfrazar, las sabandijas al usurpador de mangos mirar, y entre las filas de perros se empezó a escuchar, "Al mono de la mata hay que bajar"...

Esta Historia continuará, y todos los animales ayudar deberán, asi el mono caerá, ya verán que caerá....

Moisés Fernando Lugo Ojeda